LA PARED
El rostro y el cuerpo no sólo transpiran sudor, también nos hacen oler las emociones. La pared rescata y provoca, con el desnudo momentáneo, el sonrojo enmascarado, la primera fortaleza que todos edificamos cuando mostramos nuestro cuerpo fuera de toda pose consentida. La pared muestra el teatro que cada uno de nosotros interpreta cuando no soportamos sentir rubor y timidez.